domingo, 10 de julio de 2011

Tri Sub-17, campeón del mundo

Con goles de Briseño y Casillas, la selección juvenil vuelve a ganar un Mundial Sub-17, luego de vencer en el estadio Azteca 2-0 a los uruguayos.
Suerte de campeón y calidad futbolística, fue la combinación perfecta para que la selección mexicana consiguiera el título de la Copa del Mundo Sub 17, luego de imponerse 2-0 a Uruguay.



El partido complicado, cerrado, en el que una genialidad de Carlos Fierro que envió un pase preciso a Antonio Briseño, fue suficiente para que el Tri cosechara su segundo campeonato de la categoría, emulando lo hecho en el 2005.



Ante un pletórico Estadio Azteca, que presentó un lleno que no se veía desde hace tiempo, los dirigidos por Raúl Gutiérrez hicieron un partido inteligente, aprovecharon la desesperación de los charrúas para poder alzar el título.



Uruguay tuvo sus aproximaciones, pero no las pudo concretar, algunas por falta de puntería o la intervención de Richard Sánchez y otras porque los postes jugaron su partido, de hecho, un par de disparos, de Elbio Álvarez al 34' y Rodrigo Aguirre al 68', se estrellaron en los palos.



Y si, existe la suerte de campeón. Los primeros minutos fueron de incertidumbre. El Tri perdió la posesión del balón y permitió que el cuadro de Fabio Coito pudiera dominar, pero conforme avanzó el cronómetro, la situación cambió y México tuvo más la esférica, moviéndola de un lado a otro.



Dicha situación provocó la desesperación y cansancio de los sudamericanos que lo intentaron pero no pudieron. Influyó, de igual manera, el público que asistió al Coloso de Santa Úrsula que, desde antes de que arrancara el duelo, entonaron el "Cielito Lindo" que retumbó en el vestidor enemigo.



El primer tanto se dio al 30'. En un pase largo, la pelota topó a toda la defensa azul lo que aprovechó Fierro para volver a centrar, Antonio Briseño, con gran tranquilidad, tocó a un lado del arquero Jonathan Cubero. Un grito ensordecedor salió de las más de cien mil gargantas que se dieron cita al inmueble.



Los nervios estuvieron a flor de piel. Uruguay nunca renunció al ataque, ni tampoco México, lo que hizo un partido de ida y vuelta, de un desgaste físico importante.



En una descolgada, y ya en tiempo de compensación, el Tri clavó la segunda estaca que causó la muerte charrúa. Giovani Casillas disparó cruzado lo que acabó con la esperanza del rival.



Segundos después el árbitro Svein Oddvar Moen pitó el final del choque. Fue cuando enloqueció la tribuna, los jugadores de banca saltaron a la cancha para felicitar a los once que se entregaron en la cancha.



Las lágrimas de felicidad rodaron en algunos rostros, incluyendo el de Raúl Gutiérrez. Acabó el martirio. México, por segunda ocasión en su historia, logró el título en una Copa del Mundo Sub 17.

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