Por Alfredo Calva
Por vergüenza personal y por ética profesional, la directora de Comunicación Social del XX Ayuntamiento de Tijuana, Martha Saldívar, debe de entregar su renuncia con carácter de irrevocable, a su jefa, Carolina Aubanel y a su patrón, el alcalde Carlos Bustamante Anchondo, por su abominable y ridículas acciones que en estos ocho meses ha llevado a efecto en detrimento de la imagen, ya de por si paupérrima de Bustamante y su oscuro gobierno.