sábado, 1 de febrero de 2014

Tertulia Política: Hazmerreír

Por Pedro Martínez Serrano
Ocupado en un rudísimo golpeteo en contra de quienes lo antecedieron en el cargo y complacer caprichos de Jorge Hank Rhon, el presidente municipal de Tijuana, Jorge Astiazarán Orci mostró ya que lo suyo, no es ni la política, ni la administración pública. En ambas asignaturas va de ocurrencia en ocurrencia.


En el apartado de la política, el tejido fino de la relación entre la autoridad, que él representa y los ciudadanos; entre la actual y anteriores administraciones, a sólo dos meses de gobierno, el doctor Astiazarán Orci exhibió que el suyo, muestra más torpeza que el tacto de un elefante.

Peor, mucho peor, que en sólo 60 días de gobierno, en las calles de Tijuana, el anecdotario popular, el poderosísimo pulso social que refuerza el rumor callejero, repite ya con insistencia y rudeza que el doctor Astiazarán resultó tan o más corrupto que sus antecesores, los mismos a los que acusa de ladrones y cómplices de enviaciadores y anárquicas e irregulares empresas de transporte público, los panistas Jesús González Reyes y su pupilo y socio, Jorge Ramos Hernández.

En su intención de distraer la atención de los tijuanenses del desbocado afán extorsionador que sella su administración, Astiazarán tropieza con sus propios arrebatos, con sus propias ocurrencias, la más garrafal de ellas, alimentar un ánimo de linchamiento social en contra de su antecesor Carlos Bustamante Anchondo quien, por cierto, mostró a la actual como una administración integrada por estúpidos que desconocen la ley.

La torpeza en el manejo de la cosa pública en Tijuana, llega a excesos que ponen en riesgo la permanencia de Astiazarán en el cargo. Su secretario de gobierno, Bernardo Padilla Muñoz, enredado en sus propios males y espantado con su propia sombra, se dedica a abrir frentes y a golpear a todo lo que se mueve. No ha dimensionado el tamaño, mucho menos el alcance de los enemigos que está enlistado en su arranque en la política.

Bernardo fue primero, con una feroz campaña difamadora, en contra de los transportistas organizados. En esa acción, fue azuzado por el inútil y traicionero regidor priísta, Francisco Javier Hernández Vera, cuyo mérito partidista para ocupar el cargo, es haberse alquilado como esposo de la hija del vetusto y disminuido dirigente estatal de la CTM, Eligio Valencia Roque. Con ese sector prendió fuego en un frente que le va a explotar en la cara antes de lo que imagina.

Ya encarrerado en la complacencia a los dueños del periódico El Mexicano, por medio de su títere y familiar a sueldo, el regidor Hernández, a quien Bernardo Padilla puso ya al frente de la operación de los asuntos relacionados con permisos de giro rojo, se inició también una campaña en contra de integrantes del cabildo, que insisten en retirar los alfileres con los que el aprendiz de gasolinero mantiene su nombramiento.

El propio Bernardo, aprovechando la habilidad para reptar y difamar de su cómplice y recaudador de dinero negro, Jesús Velasco Soto empezó ya a regar la versión de que el cabildo de Tijuana está llenó de medrosos representantes partidistas que por todo quieren cobrar comisión. De corruptos no los baja y ofrece empezar a filtrar los nombres y montos que se les han entregado para suavizar sus posiciones al interior del cabildo.

El tema del ayuntamiento de Tijuana y la torpe y dañina conducción del mismo, es largo y ofrece muchas aristas para su tratamiento. Precisamente sobre la torpeza con que se conducen las principales oficinas en el municipio, especialmente la del licenciado Padilla, escribió ayer la reconocida periodista Dora Elena Cortés, en su AFN Política / Se contagia la ignorancia:

*.- Y al Secretario General se le fue la papa entera

Y volviendo al tema del famoso exhorto que presentó en la pasada sesión de Cabildo el regidor Ledezma, quienes saben de esto advierten que la responsabilidad principal fue del Secretario General de Gobierno, Bernardo Padilla, de quien manifiestan dos cosas: o se lo chamaquearon por la falta de experiencia en materia de gobierno, o iba con la consigna de que esto pasara, para dañar al ex alcalde de la ciudad, consigna que no precisamente llegó del Presidente municipal Jorge Astiazarán Orcí.

Dicen, que efectivamente el Cabildo en pleno mostró su total desconocimiento en la función de gobierno, ya que alguien debió advertir que eso era innecesario y no argumentar que por pena con su compañero lo respaldaron, sin embargo insisten en que la responsabilidad principal recae en Padilla, ya que éste elabora la orden del día para esas sesiones.

Normalmente, el Secretario de Gobierno recibe las propuestas que se van a presentar en Cabildo, las analiza y les indica a los autores si es posible o no el asunto que pretenden. En todo caso dicen debió saber que el Congreso del Estado hace esa investigación de oficio y que por lo menos debió habérselo advertido para que no fuera el hazmerreír de la comunidad.

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