sábado, 22 de junio de 2013

Cicuta: Alejandro González Guilbot, Mario Angulo Zoberanes y Enrique Parra Romero

Por Jaime Flores Martínez
Mosca: Aplastado por los efectos del periodicazo del pasado lunes, el administrador de la Aduana de Tijuana Alejandro González Guilbot decidió no contestar llamadas telefónicas. A gritos, en espera que lo corrieran, instruyo a su personal que solo respondería llamadas del director general de Aduanas Alejandro Chacón.


Poco antes del mediodía del lunes llegó el fatídico telefonema donde su patrón le ordenaba concentrarse en la Ciudad de México. Era urgente que atajara el escándalo y aclarara clarara de donde saco el dinero para comprar las residencias y los automóviles de lujo que le fueron descubiertos en Houston, Texas.

González Guilbot debía estar en México el martes a primera hora y de inmediato convoco a una reunión urgente a su pandilla de incondicionales. Luego de hora y media de junta los asistentes salieron con la cara larga.

El director general de Aduanas debe saber que su pupilo, González Guilbot, actualmente reside en una mansión ubicada en La Jolla, California. González se acompaña de un sujeto armado a bordo de una camioneta Explorer blindada color beige.

Don Alejandro teme que pueda sucederle algo en Tijuana y por ello difícilmente se desplaza por la ciudad. Se cuida tanto que come en su oficina y apenas concluidas sus raterías regresa a San Diego. Enterados confían que esta rutina data desde los tiempos que despachaba como administrador del SAT para la zona noroeste.

Hay quien destaca lo “quirúrgico” del periodicazo pues coincidió que el presidente Pena y el secretario Videgaray andaban por Europa, Malpensados estiman que este golpe mediático fue concebido por un muy poderoso resentido con González Guilbot. Bien pudiera ser un personaje de altísimo nivel con algún hermano enquistado en la política local.

El miércoles por la mañana trascendió que González Guilbot fue removido del cargo. Seguramente el secretario de Hacienda ordeno cortarle la cabeza. Ya sabemos quien fue el perjudicado habrá que ver quien es el beneficiario. Mas detalles en breve.

Prepo

Muy atento deberá estar el subdirector jurídico del Ayuntamiento de Tijuana, Gilberto Corta Alanís, sobre la actuación prepotente y arbitraria de algunos jueces municipales. Pareciera que a estos señores les gusta pasarse la ley por debajo de las piernas.

Cota Alanís debe saber que la tarde del miércoles, por ahí de las dos y media de la tarde, el juez municipal Mario Angulo Zoberanes, dejo patente lo que un servidor público no debe de hacer. El juez calificador se encarga de valorar los conflictos y aplicar la ley con justicia plena.

Arbitrariamente, don Mario Angulo condenó a pagar una multa equivalente a 10 días de salario mínimo, a un ciudadano que solicitó el apoyo de la Policía para resolver un conflicto familiar.

Resulta que Villa llamó a la Policía para impedir que su hermano --adicto a las drogas--, sacara de su domicilio a su señora madre, una mujer de 89 años. Los policías condujeron a ambas partes ante la presencia del juez Angulo quien –paradójicamente-- lejos de aplicar la ley castigó al denunciante.

El señor Villar le espetó que “no se trataba de un conflicto familiar, sino de un asunto de seguridad”. La aclaración enchiló al señor Angulo y sin mediar explicación lo multó con 10 salarios mínimos. De no pagar entonces serian 10 días de cárcel.

Lo grave del asunnto es que este juez es un arbitrario recurrente. Angulo es tan prepotente que trata a los empleados con la punta del zapato. Pareciera que al subdirector jurídico no le importa echar mano de la experiencia de haber despachado como subprocurador en Tijuana.

Servidores públicos de la calana de Angulo deberían ser cesados y sometidos justo a la clase de justicia que imparten. Al tratarse de una persona que carece de cualquier tipo de influencia, el señor Angulo aplastó al señor Villa e intentó triturar su dignidad

El afectado entregó a Cicuta una copia del recibo de la multa por 647.60 pesos, por violaciones al Bando de Policía Buen Gobierno. El señor juez consideró que era necesario imponer esa multa porque el ofendido “habia protagonizado una riña en la vía pública”. Sin embargo, el señor Villa ni siquiera estaba en calidad de detenido pues habia acompañado voluntariamente a los guardianes del orden. Aun asi fue condenado all pago de una multa. Al acusado ni siquiera lo tomo en cuenta.

Parra
Con una amabilidad que pudiera rayar en el sarcasmo, el pasado miércoles el regidor Enrique Parra Romero envió un mensaje de texto al teléfono celular de Cicuta.

Aludido en la columna de media semana, criticado pues, el señor Parra escribió textual: “Recibe mis felicitaciones por tu gran calidad periodística y humana, Icono de modelos buenos de tu oficio. (SIC) Respetuosamente, profesor Enrique Parra Romero".

Cicuta estima: ¿Será que Parra ya se inicio en la práctica del oficio político? Por si las dudas, señor regidor, botellita de jerez.

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