miércoles, 13 de febrero de 2013

Tertulia Política: Los Operadores

Mario Madrigal Magaña, Jesús Velazco Soto y Francisco Hernández Vera
Por Pedro Martínez Serrano
Preocupados porque la decisión del PRI no favoreció a su protector político  Los operadores de Jorge Hank Rhon están desconsolados, la desesperación los enloquece. Patalean y exhiben un flácido, un famélico músculo, que no les alcanza ni para exigir una regiduría.


Sin embargo, de lograr imponer a un representante del diezmado hankismo en el cabildo de Tijuana, que es donde asienta su mayor interés el toluqueño, el beneficiado será Jesús Velazco Soto, quien hoy repta, como sólo él sabe hacerlo, a los pies de Mario Madrigal Magaña.

Los operadores de Hank Rhon volvieron a hacer el ridículo, mostraron que su decisión es exhibirlo como un político venido a menos, sin capacidad siquiera de convocar a los trabajadores de que dispone en cada uno de los municipios, en los que posee casas de apuesta de esas que se identifican con el logotipo Caliente.

Y, como  lo marca la regla, quien es incapaz de dar resultados, da explicaciones, los empleados de Jorge Hank culparon a las autoridades policiacas, de que su llamada mega movilización no haya sido más que la suma ridículas reuniones en cada uno de los municipios de la geografía bajacaliforniana.

La tarde de ayer, le fallaron al ingeniero sus empleados, probaron de nueva cuenta que no son más que una recua de simuladores perezosos, acostumbrados a que las cosas se les acomoden gracias a la casualidad y la ocurrencia. La suerte se les agota.

Los presidentes municipales de Tijuana, el señor Carlos Bustamante; de Mexicali, Francisco Pérez Tejada y de Ensenada, Enrique Pelayo, no se expusieron a enviar a uno solo de quienes los secundan en sus locuras electorales. Dejaron sólo a quien todavía hace unos días elogiaban. Dejaron de reptar. Hoy ya no les importa Hank, en la forma buscan acomodo al lado de Fernando Castro Trenti; en el fondo, por ejemplo, Carlos Bustamante empieza a cambiar de piel y, se empieza a teñir de azul, para repetir sus sonadísimas traiciones al partido en el que supuestamente milita,  como lo hizo cuando apoyó con todo a Eugenio Elorduy, en contra de Daniel Quintero y a Jesús González Reyes, para golpear al entonces priísta Jaime Martínez Veloz. Me tocó acreditar cómo promovía y pagaba golpeteo mediático en contra del Compa Veloz.

Los vividores del hankismo, abanderados por Mario Madrigal, Isidro Pastor Medrano, Jesus Velazco y Carlos Barboza, las eminencias grises del grupo Hank, en lugar de haber construído una estructura política que les permitiera juagar en el ajedrez de la política, se dedicaron a engañar a su jefe y fincaron sus esperanzas en la imagen del mismo.

Hoy los largos listados de simpatizantes del proyecto hankista, que sacaban de las oficinas de Desarrollo Social de Tijuana, Mexicali y Ensenada, pero que también incluía, entre los mil 491 apuntados para engañar al ingeniero, mostraron que no fueron más que simulación y engaño para justificar un trabajo que no estaban haciendo.

Hoy cuando arrancó la carrera por la gubernatura, pretenden presionar una decisión que ya fue tomada y, sin medir las consecuencias que podrían causar a su benefactor político, aprovechan su cada vez más flácido arrastre; quieren confundir y han empezado una estrategia que en nada abona a la unidad del PRI.

A ese grupo de vivales, se les olvida que en 2010 ningún candidato ocupó de las fuerzas hankistas, para que el priismo obtuviera una de las más contundentes victorias, en su historia de oposición en el estado.

Convocaron a machas que resultaron un fiasco. Repartieron volantes y recomendaron a Hank envalentonarse con declaraciones que, ante la opinión pública, no son más que un juego de palabras, con un sólo propósito: presionar para conseguir posiciones la alcaldía de Tijuana, por la que enloquece Carlos Barboza, hoy feroz crítico de quien lo inventó y lo mantuvo.

Los hankistas no desdeñan la oportunidad de conseguir diputaciones que, a medida en que buscan dividir al priísmo y se alían con el panismo, con reuniones secretas, como las recurrentes entre Isidro Pastor, Mario Madrigal y Francisco García Burgos, secretario de Gobierno de José Guadalupe Osuna Millán.

Heridos de muerte políticamente, a los hankistas no les importan las con secuencias. Están jugando un juego perverso que no los va a llevar a ningún lado, por una sencilla razón: no traen con qué moverse en el ajedrez político.

El calendario político se agota y, los huérfanos de Jorge Hank se resisten a ubicarse en su realidad, desdeñan la humildad para acercarse al grupo ganador y sumarse para construir juntos el triunfo en Baja California. Lo malo para ellos, es que no tienen ni talento, ni la cultura del trabajo. La simulación llegó a su fin.

De refilón

En las filas de la CTM, el inútil y mantenido Francisco Javier Hernández Vera, se pitorreo de lo lindo, lo mismo de su seguro abanderado por la gubernatura, Fernando Castro Trenti, que del anciano que lo ha mantenido las dos décadas más recientes y a quien lo llevó a la derrota en su aventura de buscar una senaduría, Eligio Valencia Roque, el pobre viejo que vive en medio de la traición y la voracidad de los suyos, principalmente de su primogénito, Eligio Valencia Alonso, el popularísimo y comprometido panista que hoy, enloquecido, se siente con posibilidad de ser candidato a presidente municipal… Pero ese es otro tema que luego desglosamos.


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