lunes, 14 de noviembre de 2011

Palco de Prensa: Las “recomendaciones”

Por Gilberto Lavenant
Cuando un trabajador, común y corriente, desde un obrero, hasta un profesionista, para obtener empleo, además de llenar una solicitud, debe presentar cartas de recomendación y cubrir cualesquier otro requerimiento del empleador.
En el caso de los políticos, baste que sean postulados por un partido y, tratándose de aquellos que ya han ocupado puestos de elección popular, no importa que hayan tenido un pésimo y dudoso desempeño.

Los partidos políticos, las autoridades electorales, e incluso los electores, no reclaman a los políticos por su desempeño en la función pública. Pareciera que en el pasado, en la función pública, su actuación fue impecable. Pareciera, aunque no haya sido así.

Es absurdo e insólito, que los políticos, por el sólo transcurso de tiempo, “limpien” sus expedientes. Lo que vale, para ser postulado de nueva cuenta, solo son las preferencias electorales. Las simpatías, pues. Las fallas en la función pública, ni quien las recuerde o cuestione. Son como “blancas palomitas”.

Pero cabe observar que sí existe forma de recordar y acreditar las fallas, excesos e ineficiencias en que hayan incurrido en la función pública. Al menos en algunos casos concretos, como lo sería el caso de quienes hayan fungido como Alcaldes. Aunque es un procedimiento que se aplica como mero protocolo, la Legislatura Estatal revisa las cuentas de todas las entidades públicas, entre ellas las de los Ayuntamientos y emite los correspondientes dictamenes.

El caso concreto del empresario priísta, Jorge Hank Rhon, quien habiendo sido electo como Alcalde de Tijuana, solo duró en el cargo durante los primeros dos años, porque en el último de su gestión se retiró para contender por la gubernatura estatal, aunque fracasó rotundamente ante el panista José Guadalupe Osuna Millán.

Hank ya externó sus deseos de contender para la gubernatura estatal en el 2013. ¿Realmente merece la oportunidad para ocupar cargo tan importante? ¿Su desempeño como alcalde, fue eficiente, o incurrió en fallas, excesos y desviaciones ?      

En días pasados, el columnista, buscando información en internet, por mera causalidad, aunque los hankistas podrían decir que fue premeditado, logró obtener copia del Dictamen 103 de la Comisión de Fiscalización del Gasto Público, de la Legislatura Estatal, de fecha 27 de enero del 2009, respecto a la Cuenta Pública Anual del Ayuntamiento de Tijuana, por el ejercicio fiscal comprendido del 1 de Enero al 31 de diciembre del 2006, el segundo y último de Hank Rhon.

El dictamen consta de 31 hojas, en el que se precisan una enorme cantidad de “inconsistencias” de la administración hankista. Quien lo pudiese leer, seguramente de inmediato opinaría que fue una “cochinada”. La verdad, si se tratara de usar dicho documento, como una “carta de recomendación” para un nuevo cargo público, el rechazo del aspirante debería ser contundente, fulminante. Ni de chiste lo contratarían en una empresa privada. Lamentablemente en la función pública no se revisan tales antecedentes.

Conforme al citado Dictámen 103, el ayuntamiento de Tijuana, encabezado por Hank Rhon, en el ciclo del 2006, entre muchas otras irregularidades, registró ingresos, sin exhibir las constancias correspondientes.  Dicho en pocas palabras, fue algo así como una administración “ranchera”, de esas de “a ojo de buen cubero”.

Otorgó concesiones diversas, sin supervisar las labores de los concesionarios, tales como recolección de basura y relleno sanitario, arrastre y almacenamiento de grúas. Efectuó, sin la autorización del Cabildo, diversas modificaciones presupuestales, mismas que fueron ejercidas, sin que hubiese constancia respecto a los programas afectados por ello.

El monto ejercido por más de 3 mil millones de pesos, correspondientes a 6,044 metas programadas, de 1068 metas solo logró el 50 % de lo proyectado, respecto a 19 metas no se exhibió constancias de ejercicio, en 5 programas no se estableció el presupuesto ejercido, en otros 8 programas, con valor superior a 69 millones de pesos, no se les asignó meta alguna, se gastaron más de 49 millones de pesos, por concepto de “Material Didáctico” y “Publicidad”, sin contar con metas establecidas que se relacionen con dicho gasto, en 121 metas, se utilizó una unidad de medida que no permitió cuantificar los logros.

El manejo de permisos para la venta de bebidas embriagantes, fue un total descontrol. En muchos casos, ni siquiera se encontró la documentación correspondiente. Durante el ejercicio 2005, se realizaron bajas al padrón de rezagos por prescripciones y subdivisiones, por un monto de casi 497 millones de pesos, de las que en un muestreo de 11, de 26 claves catastrales, se autorizó la prescripción de 11 claves por un monto de más de 75 millones de pesos, que resultaban improcedentes, cuyos recursos no ingresaron a las arcas municipales.

En cuanto al control y registro de bienes muebles del ayuntamiento, al 31 de diciembre el monto ascendía a más de 635 millones de pesos, en tanto que el padrón de Oficialía Mayor reportaba solamente 470 millones de pesos.

Estas son sólo varias muestras de la enorme cantidad de irregularidades, en base a las cuales la Comisión de Fiscalización de la Legislatura Estatal, determinó no aprobar la Cuenta Pública del Ayuntamiento encabezado por Hank, correspondiente al año 2006. Aún así, ahora insiste en querer ser gobernador.

Si desean mayor información sobre dichas irregularidades, contenidas en el citado Dictamen 103, le pueden preguntar a Antonio Cano Jiménez, actual jefe de gabinete del Ayuntamiento que encabeza Carlos Bustamante, quien presidía la Comisión de Fiscalización de la Legislatura Estatal, o a los entonces diputados locales y apasionados hankistas, Edna Mireya Pérez Corona y Carlos Barboza Castillo, integrantes de la misma.

Definitivamente, esta “carta de recomendación” es pésima para Hank. Ahora podemos decir : -qué bueno, que sólo fue alcalde durante 2 años. Pudo haber hecho cosas peores.

gil_lavenants@hotmail.com  

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