miércoles, 5 de marzo de 2014

Palco de Prensa: La doble personalidad

Por Gilberto Lavenant
La existencia de personas, con doble carácter, o personalidad, es un tema que genera controversias, pero, sobre todo, que resulta desconcertante. Pocos se pueden imaginar, que un individuo, hombre o mujer, en un momento determinado sea atento, comprensivo, reflexivo, dispuesto a pactar o convenir, y poco tiempo después, sea todo lo contrario : agresivo, intolerante, conflictivo. Le llaman bipolaridad.
Hay quienes dicen, que este tipo de personas no tiene lado bueno. Apenas parece que se le conoce, y de pronto cambia. Sale su otro yo. Una doble personalidad, cada una distante de la otra. Lo que hoy parece agradarle, más tarde, no solamente le desagrada, sino que le exalta. Le hace estallar.


Cuando esta condición se da en una persona común y corriente, pues es preocupante, pero afecta tan solo a su entorno familiar. Es difícil soportarlo, pero no hay de otra. Ni modo de “borrarlo” o eliminarlo. Pero cuando se trata de quien ostenta un cargo público, de primer nivel, en el que ostenta facultades para tomar decisiones que trascienden o impactan, es algo sumamente delicado. Peligroso, podría decirse.

Casi en tales términos, se describe al actual Síndico Procurador del XXI Ayuntamiento de Tijuana, Arturo Ledezma Romo, luego de la reunión privada de la comisión especial del Cabildo, constituida para investigar los incidentes que originaron el espectáculo político, desarrollado en los días recientes, al interior del Palacio de gobierno.

Cuentan, los que estuvieron presentes, que el personaje en mención, les mostró su lado sensible, sumamente humano, comprensivo, reflexivo, al grado de que aceptó “cortar por lo sano” el escándalo en torno a las acusaciones de chantaje o extorsión respecto a los presuntos ingresos indebidos del gobierno municipal. Quedaron impresionados. Casi les hace llorar.

Por ello, después de 90 minutos de discusiones, los participantes en esa reunión privada, se mostraron satisfechos con los resultados. Si acababan las supuestas exigencias, pues las acusaciones salían sobrando. Se acababa el escándalo y cada quien se enfocaría en temas realmente serios.

A tal grado fue la actitud, aparentemente madura, del Síndico, que no solamente reconoció que había dejado de lado las “incidencias” detectadas, respecto de la administración del XX Ayuntamiento, que presidió el empresario Carlos Bustamante, que no manifestó oposición alguna para que dicha comisión las incluyera en su agenda.

Unas horas más tarde, surge la otra personalidad del funcionario en mención. Mediante un boletín de prensa, da a conocer que sus dos colaboradores, involucrados en los supuestos actos de extorsión o chantaje, el contralor, Lic. Joel Guardado, y su asesor, el exregidor Rubén Salazar, le presentaron sus renuncias.

Hasta ahí, esto parecía congruente y una muestra de que efectivamente todo concluiría. El problema es que dentro de dicho comunicado, retó al Alcalde Astiazarán para que lo denunciara penalmente, pero en caso de que no lograra acreditar que había incurrido en actos de extorsión, limpiara su nombre y el de su familia.

Esto, en principio, fue considerado como el rompimiento del pacto tomado horas antes, en el sentido de dejar por la paz acusaciones y exigencias, en el entendido de que ninguno de los involucrados, diría ni media palabra, en torno a este asunto. Salvo el secretario técnico de la comisión, el regidor del PEBC, Héctor Rivero Moreno. El escándalo, que parecía extinguirse, revivió nuevamente. Esto llevó al Alcalde a declarar, ayer temprano, que reiteraba sus declaraciones respecto al chantaje o extorsión de que fue objeto, supuestamente, de parte de los Ledezma Romo. “Lo digo y lo sostengo”, señaló tajante, para no dejar lugar a dudas respecto a su posición.

Nadie se ha atrevido a hablar, sobre la doble personalidad del Síndico Procurador, que ha hecho que todos los involucrados se vean mal. Al grado del ridículo. Eso de que hoy se diga que sí, y luego que no, y más tarde que quien sabe. Parece una vacilada.

Esto explica un tanto, la postura iracunda, intolerante, del Síndico Procurador, al exaltarse cuando en días pasados lo cuestionaron los periodistas, respecto a la acusación hecha por alguien que se dice pertenecer a la corriente crítica del PRI, en el sentido de que estaba protegiendo al exalcalde Carlos Bustamante Anchondo. El funcionario, iracundo, advirtió a los periodistas que si no lo respetaban, que si lo seguían molestando con tales cuestionamientos, no les concedería más conferencias de prensa. ¡Gulppp!

Por cierto, cuentan, quienes saben de estas cosas, que de manera indirecta, el Síndico guarda relación de parentesco con el exalcalde Bustamante, y que precisamente por esos lazos familiares, ha sido presionado para que no moleste al exedil. Se dicen cosas más explícitas sobre este punto, pero ni vale la pena comentarlas. Lo importante, es que ya transcurrieron los 90 días que tenía para revisar las incidencias detectadas y determinar presuntas responsabilidades. Le pareció más prioritario el asunto del escándalo.

Que conste, el tema no es broma. De ninguna manera. Es algo sumamente serio. Al frente de instituciones como la sindicatura municipal, encargada de velar por el buen uso o destino de los recursos públicos, debe estar una persona capaz, conocedora, con experiencia, íntegra, con solvencia moral, con probada ética, no alguien que tiene dos caras, dos caracteres, doble personalidad.

Este es un aspecto poco discutido. La posibilidad y necesidad, de que, además de hacer una especie de exámen de confianza, como a los elementos policiacos, a quienes aspiran a ocupar cargos de elección popular, se les someta a estudios psiquiátricos o de personalidad. Esto, al margen de la voracidad de otros personajes, involucrados en este asunto.
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