lunes, 15 de agosto de 2016

Expediente Político: El PRI hundido con un holgazán al frente

Por Alfredo Calva
En la segunda semana del mes de octubre del año pasado, se filtro la información de que, Chris López Alvarado, seria ungido por su mentor político, Manlio Fabián Beltrones Rivera, en esos tiempos líder nacional del PRI, como dirigente estatal del partido en esta entidad, los grupos al interior del tricolor expresaron su profundo rechazo hacia el ex diputado federal, las razones fundamentales de este repudio, su incapacidad, ineficiencia e inexperiencia políticas, y su holgazanería.

Pese a los rechazos y expresiones de denostación, su protector lo designó como el máximo jerarca del PRI en el Estado, y para blindarlo y evitar que cometiera los yerros acostumbrados, y lo auxiliaran en el mejoramiento de su degradada imagen y presencia, -en este tenor hay que recordar que en el 2013 fue designado por la ciudadanos bajacalifornianos non grato luego de hacer una férrea defensa del incremento en el IVA en la frontera durante su gestión como legislador federal-, le asignaron a un experto en la comunicación, Ariel Lizárraga, quien a partir de ese momento seria su fiel escudero y confidente.
Finalmente, y como es costumbre entre los priístas, aceptaron la imposición del ex legislador federal agachando la cabeza y con sumisión aceptaron el capricho de Beltrones Rivera, y el viernes 23 de octubre, Chris López, se convierte en su líder estatal.
Desde el inicio de su gestión, Chris López, mostró y demostró en su quehacer político, el porque no lo querían sus copartidarios ,-no se incluyen su petulancia y estólida soberbia-, su incapacidad, ineficiencia e inexperiencia política y su gran holgazanería.
Sectores, vertientes y organismos inherentes al tricolor, aceptaron reunirse con él y dialogar armoniosamente sobre los temas de su partido, con tal de no disgustar al jerarca nacional, a quien todavía guardaba la imagen de mito, esa que le destrozo el dirigente del PAN, Ricardo Anaya, el domingo cinco de junio.
El trabajo, si así se le puede llamar a lo realizado por Chris López y su confidente, Ariel Lizárraga, se puede analizar en dos etapas, la de antes del cinco de junio, día de la elección, y la posterior a la debacle tricolor.
La primera estuvo plagada de yerros, confrontaciones con los grupos internos de su partido, enfrentamiento con sus candidatos, incumplimientos de acuerdos, omisiones, ausencia de liderazgo para dar cohesión rumbo, sentido y lo más importante, unidad a los priístas en torno al el propio partido y sus candidatos.
Posterior a la desgracia tricolor, su protector, Beltrones Rivera, asume una postura de dignidad y ética política y se retira de la diligencia nacional, no así su pupilo, quien es obvio que su intelecto no le alcanza para entender de que su ética política para con su partido y militantes, es la de irse de la posición que le regalaron y que sólo le sirvió para colocar al PRI como tercera fuerza política en el Estado.
Sin embargo, Chris López, solo sigue la técnica del avestruz ocultando la cabeza y a través de la simulación dar la apariencia de que va trabajando en la reestructuración de su partido, lo que se refleja en la actividad de su escudero, Ariel Lizárraga, quien lleva meses sin enviar boletínes de prensa y sin dar a conocer la agenda del denostado dirigente.
Hasta el momento la situación de comodidad y holgazanería en la que se ha establecido Chris López y su escudero, esta a punto de colapsar, la próxima visita del líder nacional, Enrique Ochoa Reza, a esta entidad pondrá al descubierto todas sus deficiencias, embustes, omisiones e incumplimientos que contribuyeron enormemente en la desastrosa derrota tricolor.
Uno holgazán, el otro perezoso y el PRI hundido.

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