miércoles, 16 de diciembre de 2020

Vacunas y estrella

 
Por Teresa Gurza.
Como regalo de Navidad llegan al mundo las vacunas contra el Covid-19 y algunos estarán ya inoculados, la noche de Año Nuevo.


Informó la OMS que 52 de ellas están realizando pruebas en humanos; 5 de ellas, en México.

La gente no podrá escoger, le tocará la que su país decida.

Europeos, canadienses, gringos y rusos, comenzaron a ser vacunados; los rusos con la Sputnik y los demás, con la Pfizer.

Hay dos clases de vacunas contra el Covid-19: las que actúan a través de una parte del patógeno inactivo, tal como hacen las vacunas contra viruela y sarampión.

Y la de Pfizer, que contiene material genético del virus y enseñará a nuestras células a reconocerlo como extraño y producir proteínas para generar anticuerpos.

La “memoria celular” determina su período de protección, pero como el Covid-19 es una enfermedad nueva no se ha podido medir; se calcula en seis meses y que tendremos que vacunarnos cada año; como contra la influenza.

Todas las vacunas se inyectan en el brazo; porque eso garantiza que cada paciente reciba la dosis necesaria.

Y todas pueden tener efectos secundarios, como dolor de cabeza, fiebre, malestar y dolores musculares, que duran de 48 horas a una semana; y son mayores, en la de Pfizer.

Ninguna evitará el contagio de Covid-19, pero permitirá que, si ocurre, sea leve.

México recibirá dentro de pocos días, 250 mil vacunas Pfizer que alcanzarán para mil 250 mil personas.

Lo peliagudo será el manejo que les dé, el gobierno de López Obrador.

Porque ha llevado tan mal la pandemia, que los hospitales están al límite y por falta de asepsia hay infectados con la bacteria cándida auris; las pruebas para detectarlo tardan hasta seis semanas y el personal de salud está cansadísimo tras 9 meses de sacrificio y tensión; me admira que no hayan tirado la toalla, viendo necios que salen sin cubrebocas.

Por esos y otros antecedentes, temo que nos pongan la Pfizer -que necesita 70 grados bajo cero para su almacenamiento- a temperatura casi de caldo.

Según nota de Rafael López para Milenio, al llegar las vacunas la Secretaria de Salud deberá sacarlas de contenedores con temperaturas de entre 60 y 80 grados bajo cero y pasarlas a recipientes móviles, donde tendrán que seguir congeladas.

Para lo que deberán rellenar los recipientes con hielo seco y evitar que reciban luz de la habitación, ultravioleta y solar.

Solo podrán descongelarse, cuando vayan a aplicarse; y deberán estar a temperaturas de entre 2 y 8 grados y por no más de cinco días.

Si las trasladan lejos, el descongelamiento podrá hacerse en el momento de la vacunación, sacando las dosis del contenedor móvil de ultracongelamiento, manteniéndolas a temperatura ambiente durante máximo 30 minutos y aplicándolas en menos de dos horas; los frascos no deben volver a congelarse.

Antes de vacunar, los enfermeros deberán mover el frasco de arriba hacia abajo 10 veces, suavemente sin agitarlo; después inyectarán al frasco cloruro de sodio, para diluir su contenido y lo volverán a mover suavemente, otras 10 veces.

Hecho esto, deben retirar una dosis, quitar el aire de la jeringa y aplicarla inmediatamente en el brazo del paciente; que en 21 días deberá regresar a recibir la segunda dosis.

Tan difícil es la cosa, que la Secretaría de Salud anunció para el 18 de diciembre “un simulacro de vacunación”.

Pero dado que se pondrá primero al personal médico, me pregunto cómo y con quién será el simulacro; ¿desperdiciarán vacunas en eso, o inyectarán agua?

En fin, dejo las vacunas para referirme a un regalo navideño universal.

Porque este lunes 21 de diciembre se podrá ver en todo el mundo, la Estrella de Belén; que es una conjunción entre Júpiter y Saturno, los dos planetas más grandes de nuestro Sistema Solar.

El astrónomo alemán Johannes Kepler fue el primer científico en afirmar, en 1614, que la Estrella que la Biblia dice siguieron los Reyes Magos para llegar al sitio del nacimiento de Jesús, fue una conjunción entre Júpiter, Saturno y Venus.

Y ahora, el astrónomo Patrick Hartigan de la Universidad de Rice en Estados Unidos, explica que esto ocurre aproximadamente cada 20 años.

Pero que lo que hace especial la de este lunes 21, es que los veremos taaan cerca que parecerán un solo planeta; algo que no sucedía, desde el 4 de marzo de 1226.

Solo hay que voltear hacia el occidente 45 minutos después del anochecer; durará toda la semana, pero la primera noche el espectáculo será más bello.

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