sábado, 26 de febrero de 2011

A un año del 8.8

Por Teresa Gurza
Pasó ya un año desde el quinto terremoto más fuerte del mundo, que la madrugada del 27 de febrero despertó a Chile con sus fuertes sacudidones.
acompañadas del miedo de la población que no puede olvidar esos momentos, ha
habido casi todos los días réplicas, algunas de casi 7 grados de intensidad, que
según los expertos tardarán unos cinco años en desaparecer.

Si es que antes no llega otro sismo.

Nadie que viva en este país ha podido dejar de pensar en esos tres minutos y
medio de terror del 28 de febrero del año pasado, cuando todo se movía, todo
caía en medio de fuertes ruidos y todo crujía.

Tampoco se borran fácilmente la visión de olas de más de 40 metros de altura,
causadas por el maremoto que siguió.

Ni las imágenes de edificios, iglesias, puentes, techos, casas, carreteras,
escuelas y hospitales destruidos o derrumbados; ni las de las decenas de barcos
y lanchas que por efecto del movimiento, volaron desde el mar y las playas para
llegar a zocalitos y parques de las poblaciones del centro-sur de Chile, que
sucumbieron a la fuerza del fuerte sismo.


Por fortuna y gracias a las estrictas medidas de construcción y a la casi nula
corrupción de las autoridades que las aplican, hubo pocos muertos tomando en
cuenta la magnitud del desastre: menos de 500.

Pero la destrucción que causó fue extensa y cara que reconstruir la zona más
dañada, donde vive el 70 por ciento de los chilenos, se llevará cuando menos 30
mil millones de dólares.


Y pese a los esfuerzos del gobierno y a la mucha participación privada en la
reconstrucción, la prensa chilena reporta que aún hay muchos poblados donde la
situación sigue igual a la de los primeros momentos posteriores al terremoto.

En Constitución por ejemplo, los afectados siguen sin agua ni baños; lo que ha
ocasionado problemas sanitarios, frustración, y depresión generalizada.

En otras poblaciones de las regiones del Bio Bío y del Maule, hay tareas
pendientes en industria, pesca, turismo y vivienda; y parte de sus habitantes
tendrán que pasar otro invierno en casitas provisionales.


La oposición acusa al derechista presidente Sebastián Piñera, de no haberle
abierto espacios para poder brindar mayor colaboración.

Y mientras el grupo ciudadano "Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa"
llamó a los damnificados que aún no tienen soluciones a poner banderas negras en
sus casascomo protesta, la Iglesia Católica anunció la celebración de misas; e
inició una colecta para financiar becas para escolares y universitarios que
perdieron a sus padres en la catástrofe, y por este motivo no han podido
continuar sus estudios.

El presidente Piñera reconoció ya, atrasos en el proceso de reconstrucción.

“Yo sé que se ha tomado más tiempo de lo que la gente quisiera y lo que nosotros
quisiéramos”, dijo a la prensa; añadiendo que sabe que están atrasados en
vivienda y salud.

Y en estos días previos al primer aniversario del sismo la oposición denunció
también, que el gobierno pretendió engañar a la gente difundiendo a través de su
Ministerio de Obras Públicas, fotografías de puentes y poblados que
aparentemente ha vuelto a levantar, pero que en realidad fueron tomadas semanas
o meses antes del terremoto.

Estas acusaciones fueron negadas por la vocera oficial Ena Von Baer, quien
aseguró que “fue un error en el que no hubo intención de engaño”, y que sus
causas están siendo indagadas.

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