miércoles, 22 de febrero de 2012

Palco de Prensa: Los petardos políticos

Por Gilberto Lavenant
Hay balas que aniquilan y otras que solamente espantan el sueño. De esta última categoría son los petardos políticos, aquellos que truenan, hacen mucho ruido, pero que solamente matan de risa a quien se dirigen. De ese tipo son las temerarias acusaciones de los legisladores priístas en contra de los exgobernadores panistas Eugenio Elorduy Walther y Ernesto Ruffo Appel.




El tema parecía que no daría para mucho, pero los priístas le siguen atizando a la hoguera. En días pasados, en un acto totalmente a destiempo, los priístas de Baja California lograron, con 16 votos a favor, 4 en contra y 2 abstenciones, que el pleno de la XX Legislatura Estatal aprobara un punto de acuerdo para solicitar a la Procuraduría General de la República que indague a los exgobernadores Ruffo Appel y Elorduy Walter, por supuestos vínculos con la mafia y enriquecimiento ilícito.



El punto de acuerdo fue presentado en tribuna por el Diputado Carlos Murguía Mejía a nombre del grupo parlamentario del PRI, del Partido Verde Ecologista de México, del Partido Estatal de Baja California y del Partido del Trabajo, donde señaló que “Los presuntos nexos con el crimen organizado y actividades ilícitas durante las gestiones de los exgobernadores Ernesto Ruffo y Eugenio Elorduy son una afrenta contra los bajacalifornianos que exigen verdad y justicia. La protección que dieron a integrantes del narcotráfico ofende a la memoria de aquellas mujeres y hombres cuyo destino fue perder a sus seres queridos y que eran inocentes”.



De acuerdo a lo expuesto por el Legislador, perteneciente a la bancada priísta del Congreso, en distintas versiones periodísticas de acreditados medios de comunicación en la localidad y a nivel nacional, así como en el conocimiento popular, se ha generado una lista de acontecimientos donde se presume actos de corrupción, enriquecimiento ilícito y asociación con el crimen organizado, tales como: “el financiamiento del Cártel de los Arellano Félix por 500 mil dólares para la entonces candidatura a la gubernatura de Ernesto Ruffo, actual precandidato del PAN al Senado de la República, y que para muchos bajacalifornianos no es desconocido el tema”.



Parecía que las cosas llegarían hasta ahí. Pero no ha sido así, el lunes de esta semana el diputado David Jorge Lozano Pérez, con el carácter de Presidente de la XX Legislatura de Baja California, entregó en las oficinas de la PGR en la capital del país, el exhorto legislativo contra Elorduy y Ernesto. Como si hubiese urgencia en el reclamo para que se atiendan dichos casos. Como si los bajacalifornianos todos realmente estuviesen haciendo los reclamos en estos momentos. Es más, como si les fuesen a hacer caso.



Los señalamientos, aunque delicados y presuntamente válidos, están totalmente fuera de tiempo. Ruffo Appel fue Gobernador de Baja California durante el período comprendido de 1989 a 1995. Hace 17 años que dejó la gubernatura. Elorduy, del 2001 al 2007, o sea hace unos 5 años dejó la función pública. Quizás a éste último podrían estarle pisando los talones.



Sin embargo, casi son de risa los fundamentos de las acusaciones. Los legisladores priístas basan sus dichos en el contenido de las cartas del General Sergio Aponte Polito, quien fuese comandante de la Segunda Región Militar y que hizo pasar apuros al propio Gobernador José Guadalupe Osuna Millán, con sus revelaciones.



Resultan irrisorios los fundamentos, no porque no hayan sido serios los señalamientos del militar, sino porque ya hace varios años de eso y en su momento no hubo un solo priísta que tuviese el valor de respaldar al General y que exigiera se investigaran sus señalamientos. Incluso, no hubo quien protestara cuando a Polito lo retiraron de la entidad, para terminar las incomodidades.



La última vez que se vió a Aponte Polito en Baja California, fue el 19 de noviembre del 2010, como invitado especial en el tercero y último informe de gobierno del exalcalde panista Jorge Ramos Hernández. El político blanquiazul, que no pudo lograr el respaldo del actual comandante de la región militar, General Alfonso Duarte Mújica, para sostener a su protegido, Julián Lezayola, en la Secretaria de Seguridad Pública Municipal, decidió no invitarlo al evento y en su lugar citó a Polito. El hecho llamó la atención, pero ahora ya casi nadie lo recuerda.



Solo a los priístas se les ocurre recordar los señalamientos de Aponte Polito, para tratar de frenar la carrera política del exgobernador Ernesto Ruffo, quien tendrá una enorme ventaja frente al candidato priísta Eligio Valencia Roque. No hay otra justificación al respecto. Denotan preocupación. Es todo.



Como es de suponerse, por aquello de que “veneno que no mata, fortalece”, Ruffo anda que se muere de risa. Nunca se imaginó que 17 años después de haber dejado la gubernatura, le andarían haciendo este tipo de acusaciones. De risa.



Hay tantas cosas en la que los legisladores bajacalifornianos podrían dedicar su tiempo, en lugar de andar fabricando petardos políticos, esos que no aniquilan, que solamente espantan el sueño. Y todavía hablan de pactos de civilidad.



Los únicos que quedan en vergüenza son los acusadores. Saben perfectamente que el gobierno calderonista, menos en período electoral, no se atrevería a abrir alguna investigación en contra de personajes de su propio partido.



La Procuraduría General de la República, está al servicio del Presidente de la República. Hace lo que el Presidente desea y no está para cumplir caprichos a sus enemigos políticos. Por eso, deben aceptar que la PGR no atenderá el exhorto legislativo que pretende se investigue a Ruffo y Alorduy.



Tales pretensiones, no pasan de ser simples petardos políticos, aquellos que truenan, hacen mucho ruido, pero que solamente matan de risa a quien se dirigen. Y no es que los exgobernadores sean unas “blancas palomas”. Lo que pasa es que los legisladores priístas, son pésimos “cazadores”.



gil_lavenants@hotmail.com

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