viernes, 27 de enero de 2017

Que vaya a China, aunque sea por un chop-suey

Por Teresa Gurza.
Que rajón es Peña Nieto, ¿cómo es posible que tras todo lo que ha pasado le llame por teléfono a Trump y se comprometa con él a negociar en paquete y no hablar públicamente sobre el muro?
Otra vez ganó Trump la partida, al informar que Peña le llamó hoy viernes 27 de enero por la mañana; y que hablaron “muy cordialmente”.
Pero de la presidencia de México no pío.

¿Y así quiere que México lo apoye?.
Hace dos días, por no decir a tiempo que no iba a la cita con el gringo, Trump lo desinvitó.
Y ahora esto que es consecuencia de que empezamos mal, porque fuimos ofrecidos; y mientras que Trump enviaba a un asesor a Canadá para hablar con Trudeau, nosotros nos precipitamos y ahí van a Washington, Guajardo y Videgaray, que solo nos ha traído problemas.
No aterrizaban aún, cuando llegó la bofetada de Trump anunciando que aprobaría la construcción del muro.
¿Pues no que el primer yerno quería tanto a Videgaray, que era indispensable para México nombrarlo canciller?
Personaje raro que cuando le conviene se mimetiza y que salió calladito de la Casa Blanca; para después pagar publicidad en muchos medios con todo y foto.
Y no solo no asumió la cachetada; sino que hasta le declaró a Denisse Maerker que Trump había recogido en su discurso, puntos que él había planteado al yerno.
Vaya con el cancillercito... Debe Peña renunciarlo ya.
Tienen más dignidad que él, los alcaldes gringos de las ciudades santuario; que tras del anunció que les quitaba fondos federales, declararon “un plumazo en la Casa Blanca no cambia nuestros valores”.
Malo que a Peña no le importe la construcción del muro, sino quién lo paga; cuando no se trata de pagar, sino simplemente de hacer ver que construirlo, es insultar al país vecino.
¿Y cómo está ese disparate de que exigirá que las deportaciones con las que Trump amenaza, sean “ordenadas”?
Debe sostener que México no está de acuerdo son las deportaciones y punto.
Y ya que le cancelaron, no debe solicitar otra audiencia, sino anunciar que México se sale del TLC y en seguida ir a China, aunque sea a comerse un buen chopsuey; y debe hacerlo lo antes posible, para que tiemble ese asqueroso.
Simplemente no entiendo cómo pudo nuestro gobierno ser tan obsequioso con un tipejo moral y físicamente repulsivo; con un ser arrogante, enojón, mentiroso y pendenciero, que seguramente tiene algún tumor cerebral; y al que no vimos siquiera algún gesto cariñoso con sus nietos ni con su hijo Barron; y tan poco original, que hasta copió para la suya el pastel de la celebración de la segunda presidencia de Obama.
Me cuesta entender cómo pudo ganar las elecciones ese depredador; y como siendo físicamente feísimo, nada sofisticado, fanático de la comida chatarra, pésimo bailador y nada sensual, puede jactarse en público de su “éxito”; cuando ni con su propia esposa, tiene esos detalles amorosos o siquiera amables que enamoran a una mujer.
Que diferencia con Obama.
Pobre Melania, con razón parece un robot triste y tieso; una estatua con pestañas postizas y colorete, pero sin expresión.
En fin, nos trata Trump como si México fuera parte de su programa El Aprendiz, donde se hizo famoso humillando a los concursantes; solo le falta decirnos you are fired.
Y tras de todo, es medio priísta; porque ya se supo que pagó actores para que asistieran a su lanzamiento de campaña; que inventa cifras de asistentes a sus actos; y que pretende censurar a la prensa.
Desde que tomó posesión, me cae mejor el presidente Carter; porque él y el hijo menor de Trump, fueron los únicos que según las fotografías que he visto en varios medios, no le aplaudieron.
Y también desde ese día, tengo peor opinión de Hillary Clinton; porque si bien las tradiciones de su país pudieron presionarla a estar en la ceremonia del Capitolio, me pareció un exceso que aplaudiera como loca y asistiera al almuerzo inaugural.
Durante los debates televisados, Hillary previno del peligro que para el mundo significaba que Trump pudiera llegar a la presidencia; y lo acusó de todo lo imaginable, hasta de trabajar a favor de un gobierno extranjero, el ruso, y ser títere de Putin.
Si lo decía de verdad ¿cómo entonces aplaudía con tanto furor, su arribo al cargo?
Y ¡cuidado! porque ese narcisista, seguirá el camino más fácil para ganar aplausos de sus votantes y cumplirá para eso, más de sus locas promesas; y en materia internacional, ese camino es México y somos nosotros; pero son, sobre todo, los mexicanos que trabajan en Estados Unidos.
Debemos todos apoyarlos; y ojalá se les ocurra a ellos, implementar un día sin mexicanos y les dejen botadas cosechas, camas sin hacer, y responsabilidades varias y de todo tipo sin atender.


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