viernes, 9 de septiembre de 2016

De vergüenza

Por Teresa Gurza
El presupuesto para 2017 que el Ejecutivo envió este jueves 8 al Congreso, recorta en 239 mil millones de pesos los gastos del gobierno en adquisiciones, obras, salud y educación; lo que constituye el tijeretazo mayor, en lo que va del sexenio.

Pero los que más desperdician, parecen no entender la situación: el INE demanda 15 mil 370 millones de pesos, más de nueve mil millones para pagar a sus carísimos empleados, 69 millones para “desarrollar los valores democráticos” y cuatro mil 138, para los partidos políticos; los diputados piden más de siete mil millones y dicen que es poco, “nos estamos apretando el cinturón”; y los senadores, se aumentaron nómina, viáticos y viajes y contrataron 807 asesores más, ya tienen mil 311.
A juzgar por sus frutos, el dinero destinado en el pasado a desarrollar lo que el INE llama “valores democráticos” ha sido mal gastado; porque según encuestas, los ciudadanos valoran la democracia cada vez menos y legisladores y partidos, cuyo desprestigio crece por lo que cuestan y lo poco que aportan al país, no muestran tenerlos muy en alto, porque no se miden ni aun sabiendo que ellos dilapidan o que falta a más de 52 millones de mexicanos que viven en la pobreza.
Una muestra de cómo andamos en los tales valores democráticos y de que el millonario financiamiento que los partidos reciben, lejos de ayudar ha hecho daño a la democracia y ayudado a la corrupción y degradación de la política, es el incidente entre los hermanos Julio y Roberto Yáñez, propietarios del Partido Socialdemócrata, y el hoy presidente municipal de Cuernavaca, Cuauhtémoc Blanco.
Denisse Maerker exhibió en su noticiero de Televisa, un contrato entre Blanco y los Yáñez por el que el primero acepta ser candidato a la alcaldía de Cuernavaca, si le pagan siete millones de pesos y gastos de campaña; y a cambio cedería cargos en el ayuntamiento; pero los Yáñez, promotores y cómplices de ese delito electoral, lo acusan ahora de no haber cumplido el trato.
Al principio todos estaban felices porque el PSD, que era casi desconocido en Cuernavaca, obtuvo votos para no perder su registro e incrementar sus prerrogativas legales, que ascienden a mucho más de siete millones de pesos; Julio Yáñez llegó a la diputación local, Roberto a la secretaría general del ayuntamiento, y llenaron con gente de su confianza la Secretaria de Turismo y la sindicatura municipales.
O sea no era mal negocio el que hacían; pero se les vino abajo, cuando Blanco destituyó a Roberto “por desvío de recursos”, lo que detonó las acusaciones de los Yáñez.
Desde hace tiempo se sabía, que las candidaturas políticas se vendían; tal y como ocurre con las plazas en la CNTE y en muchas organizaciones gremiales, pero partidos y candidatos lo negaban.
Pero este pleito nos permite comprobar cómo se llevan los asuntos políticos en este país; porque hemos visto copias de los contratos firmados en diciembre y enero pasados por Blanco como arrendatario, y María Griselda Moreno González, madre de los Yáñez, como fiadora y recibos que indican que los Yáñez pagaron desde sartenes, hasta colchones y televisión por cable; y oímos a los vecinos del Condominio La Joya, afirmar que Blanco y sus colaboradores ahí vivían y trabajaban.
El alcalde ha negado las acusaciones y con similar cinismo, insiste “quieren que yo me vaya para que estos cabrones sigan saqueando al Ayuntamiento… pero no lo voy a permitir, yo soy una persona honesta y honrada y con facilidad para comprarme mis cosas… y tengo dos camionetas y un carro que me compré con mi esfuerzo y dedicación al futbol".
Asegura que ya interpuso una denuncia penal contra los hermanos Yáñez ante la Fiscalía General de Justicia Morelos, por amenazas, extorsión, uso de documento falso y falsificación de documento y otra en la vía civil, por “daño moral” y los responsabiliza de cualquier accidente que pueda ocurrirles a él, su familia o equipo.
Ante las confesiones y pruebas que tiene el PSD, ¿qué hará el INE?... Capaz y pide más dinero, para promover con más ganas los valores democráticos.
Y hablando de esos valores, que son también un poco desconocidos en la Presidencia, me intriga eso de que Peña diga que asume sus decisiones ¿Cómo lo hará? ¿Cómo indemnizará al país por sus errores? ¿Y Videgaray se irá así nomás, sin que nadie le finque responsabilidades por el deterioro de la economía y el desastre en que estamos metidos?

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