viernes, 18 de octubre de 2013

Tertulia Política: Embajador

Por Pedro Martínez Serrano
La designación del bajacaliforniano Fernando Castro Trenti, como embajador de México en Argentina, no es un asunto menor. Se trata de una decisión que no tiene otro propósito, que alejar de la región y de la defensa de sus intereses, a un personaje al que se le podrán atribuir una cascada de defectos, menos el que tiene que ver con su compromiso con las causas de los bajacalifornianos en lo particular y de todos los residentes de la frontera norte, en lo general.


El ex senador y ex diputado local, oficialmente se va a Argentina, como representante del gobierno mexicano en aquel país. Tengo la impresión de que el propósito de la designación, es anular su influencia en poderosos grupos políticos y económicos, lo mismo en esta región, que en el ámbito nacional. No creo que el objetivo se consiga, porque Castro Trenti es un hombre profundamente hábil, que sabrá estar presente en Baja California, especialmente en el momento de las grandes decisiones políticas y de gobierno en la entidad.

Ya convertido en Embajador, el bajacaliforniano Castro Trenti se alista para partir a cumplir con su encomienda. El sabe mejor que nadie que hay tiempo de echar cohetes y tiempo de levantar varas, pero se alista también para consolidar y reposicionar sus redes políticas y de gobierno, a través de cuyos representantes se mantendrá tan vigente en la entidad, como si estuviera despachando en la sala de su domicilio particular.

La tarde de ayer estuve en la Ciudad de México, para compartir la comida con un viejo amigo, vinculado al periodismo desde hace más de tres décadas, tiempo en el que ha publicado de manera ininterrumpida una influyente columna política, además de que participa también como comentarista en programas de radio y televisión.

Sobre el asunto de Castro Trenti, a quien sustituye en la diputación federal, Adán Ruiz Gutiérrez, el servil ayudante del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, mi estimado amigo comentó: Fernando, al que no he tratado de manera personal, pero que he observado en su trabajo político legislativo, es un hombre que entiende perfectamente la máxima de los clásicos: en la vida como en la política, hay que saber esperar para pasar a cobrar.

A Castro Trenti lo mantuvieron lejos del Congreso y decidieron separarlo de manera permanente, para evitar que acaudillara la cruzada en contra de la modificación tributaria, mediante la cual se pretende uniformar el porcentaje del Impuesto al Valor Agregado (IVA) con el resto de los estados de la república, sin entender, ni asumir el gravísimo daño económico que se impone a la economía de las entidades fronterizas con Estados Unidos.

Valga comentar que en contraparte, con la ausencia de Fernando en la Cámara de los Diputados federales, los bajacalifornianos quedan huérfanos en la defensa de sus intereses ante la federación, pues a excepción de mi amiga Carmen López Segura, el resto de la representación bajacaliforniana, se ha colocado del lado de los agachones, abyectos y comodines que a cualquier interrogante no hacen más que agacharse y responder: lo que usted diga, señor coordinador; lo que usted diga señor presidente.

Los abanderados del servilismo legislativo de la representación bajacaliforniana, declarados enemigos de los intereses y las causas más sentidas de los residentes de esta entidad, son Jaime Chris López Alvarado (el niñito consentido de Manilio Fabio Beltrones e inútil títere de los intereses de su padre, el sanguinario policía, Jaime López Ferreiro, conocido en el mundo criminal, como Velio), al igual que Adán David Ruíz Gutiérrez, que creo que ni conoce, ni lo conocen en Baja California; además de los mexicalenses, David Pérez Tejada Padilla y la payasa y pedante, altanera y arbitraria, María Fernanda Schroeder Verdugo.

Los legisladores federales, como algunos delegados, pasan por alto la regla de oro de la política que dicta que el que ofrece y no cumple, es como el que roba

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