lunes, 21 de febrero de 2011

COLUMNA: Expediente Político

* Julio Vázquez, un regidor muy pollino
Por Alfredo Calva
El tener desconocimiento de la tonada, es lo que impide al edil del PT Julio Cesar Vázquez Castillo, emitir con singular alegría la voz onomatopéyica de los jumentos, pero por esfuerzo y dedicación no ha quedado.
La ausencia de capacidad, conocimiento y talento, en el regidor de marras, no le permiten expresar declaraciones congruentes y coherentes en cualquier tema que el señor trata ante los medios informativos.



Como referencia citare lo expresado por el vividor de los recursos públicos y que actualmente ostenta la representación del partido del trabajo en el cabildo del XX Ayuntamiento, con respecto a la relación existente entre los vendedores ambulantes y los nefastos pseudo dirigentes que viven del esfuerzo de ellos.



De acuerdo a Vázquez Castillo, los vendedores ambulantes, aunque tienen el derecho de trabajar de forma independiente, él les recomienda que se unan a las organizaciones existentes para que no estén desprotegidos ante las posibles acciones de gobierno que vayan en contra de su actividad.



Señala estólidamente el edil, que estando en una organización para el vendedor se facilita su defensa contra cualquier acto de gobierno, en especial el local, contrario a que si este permanece de manera aislada ejerciendo su actividad.



Estos ¨sabios consejos¨ emanados de quien es experto en vivir de los demás, no solo denigran la figura del gobierno, a quien dibuja de represor y agresor, si no que, denosta la imagen de los propios regidores, quienes tienen la obligación de representar los intereses de los ciudadanos en los actos de gobierno.



En fin, que se puede esperar de un personaje cuya militancia política se remonta a la entrega de tacos a quienes participan en la campañas del partido del trabajo y que por la mala actitud del delincuente dirigente nacional que tienen llamado Alberto Amaya, ese organismo cuando menos en Tijuana ha quedado vacío y ahora tienen que reclutar a cualquiera que se le antoje participar en política y en la función pública.



Lo dicho, conoce la letra, solo le falta la música.